Una agradable sorpresa

27 08 2009

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Creo que Llámame Brooklyn, el libro de Eduardo Lago ganador del Premio Nadal 2006, ha sido mi mejor lectura de este verano. Así de claro. Se trata de una opera prima estupendamente escrita, compleja y profunda. Es, como todas la grandes historias, una historia de amor, a una mujer y a una ciudad: Nueva York.

Gal Ackerman lleva toda la vida intentando escribir una novela, Brooklyn, por la que desfilan, como en un caleidoscopio, personajes e historias de Nueva York, como las que le relataba su abuelo, de quien aprendió el gusto por narrar; en realidad su obra tiene un único destinatario, Nadia Orlov, la mujer de la que está profundamente enamorado y que lo abandonó. A la muerte de Gal, un amigo suyo, el periodista Néstor Chapman será el encargado de cerrar la obra inconclusa de Gal.

En esta tela de araña que es la novela, vamos desvelando poco a poco secretos de sus protagonistas en un viaje a través de la emoción y la sorpresa. Llena de personajes que desean escapar incluso de sí mismos, la narración se enriquece por la mezcla de técnicas narrativas y de narradores, resultando una suerte de collage bastante atractivo. Gran parte de la historia gira en torno al bar de Frank Otero, donde se reúnen los personajes y donde se desgranan sus vidas:

“Una vez dentro, había que acatar sus reglas. Frank gobernaba el Oakland conforme a un código de leyes no escritas que era preciso bservar escrupulosamente. Una csa que me llamó en seguida la atención fue que no se ocupaba sólo de las necesidades materiales de su gente. Muchos e los habitantes del Oakland eran, para usar una expresión de Gal Ackerman, gente derrotada por la vida, individuos que habían perdido el norte y de repente se sentían seguros allí. Le pasó a muchos: a Manuel el Cubano, a Niels Claussen, al propio Gal. A mí estuvo a punto de ocurrirme, pero supe reaccioanr a tiempo. Gal n. Estava cansado de dar tumbos cuando, un uen día, dio con sus pasos en el Oakland y se quedó atrapado en sus redes para siempre”

Eso sí, un aviso: la novela es extensa y difícil, a ratos confusa, pero encierra una auténtica joya. Un placer recorrer las calles de Nueva York por sus páginas, vivir las emociones, la soledad, el deseo de sus protagonistas. Su lectura no defrauda y encierra, como un cofre, diferentes temas que van engranando: la guerra civil española, los años dorados de Nueva York, detectives, bares solitarios, la amistad, cementerios, periódicos… todo un pequeño mundo, como es Nueva York, al fin y al cabo.

Podéis leer el principio en este enlace.





Lugares emocionales (1): Helinski

24 08 2009

No valen los términos medios: Helsinki te hastía o te apasiona; es significativo que un país que se sitúa entre los más felices de Europa cuente con uno de los números más elevados de suicidios, algo que ver tendrá el frío y un invierno de noches interminables; pero no hay que dejarse engañar, si está en la más alto de mi lista es necesario porque me pareció una ciudad fascinante, ideal para vivir por muchos motivos (será que tengo algo de carácter escandinavo): el romanticismo de la Esplanade,una amplia avenida poblada de árboles de bellos edificios que recuerda a los Campos Eliseos, en uno de sus extremos cuenta con un coqueto teatro, y en el otro el mar; el puerto y los alrededores de la lonja, de cierto aire medieval (cuando estuve, el puerto estaba lleno de veleros en los que podías embarcar y desgustar todo tipo de productos relacionados con el arenque);  el barrio modernista, donde pasear se convierte en un placer;  la isla de Suomenlinna, patrimonio de la Unesco, con sus barracones que te trasladan en el tiempo; la isla de Seurasaari, bosque en plena ciudad que recoge muestras de todo tipo de edificaciones rurales finlandesas; el barrio neoclásico de la catedral y el parlamento, tan racional, tan del norte; los museos, los edificios vanguardistas, el diseño, la música. Helsinki es ciudad de arquitectos y artistas, capital cultural y ciudad olímpica impregnada de mar, una ciudad llena de vida con mucha gente en las calles desafiando al frío y a una noche larguísima.

Mucho que ver con mi pasión con Helsinki tienen dos lugares: Porvoo y el círculo polar, dos visitas imprescindibles. Porvoo, segunda ciudad más antigua de Finlandia,  es uno de esos lugares de ensueño: casas de maderas de origen medieval junto a un río de aguas tranquilas, bosques y flores por todas partes, una ciudad lenta para disfrutar. El círculo polar es un lugar turístico curioso: desde Romanievi un autobús te conduce a la aldea de Santa Claus, una especie de parque temático donde apetece ser niño y contagiarse de magia.






Lugares emocionales

22 08 2009

Me propongo hacer una relación de los lugares que me han gustado especialmente; en la mayoría de los casos quiero ceñirme a ciudades, aunque podría tratarse de países. Ahora bien, la primera cuestión es por dónde empezar ;así que lo primero es hacer una lista, con eso también me obligo un poco a escribir (aunque sea por no quedar mal) y no dejar que la idea acabe en el vacío. Aviso de que sigue un orden puramente personal (esto de las ciudades es como la ropa, o el fútbol, pues las preferencias están cerca de lo emocional). En fin aquí va la lista:

1. Helsinki

2. París

3. El Cairo

4. Nueva York

5. Souzhou

6. Naxos

7. Amsterdam

8. Berlin

9. Londres

10. Essaouira

11. Roma

12. Gante

13. Tallin

14. Dublin

Aquí queda la lista (espero que sea ampliada)





¿Es esto la soledad?

22 08 2009

Dedico esta entrada a dos novelas que me han dejado un sabor agridulce y que de entrada me han parecido irregulares.

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De Philippe Claudel me sorprendió la frialdad y la aspereza hasta la emoción de Almas Grises (cuya lectura recomiendo enormemente), así que me lancé a la lectura de La nieta del señor Linh con la mejor de las voluntades. La narración acompaña las desventuras de un anciano señor Linh, refugiado de guerra tras perder a toda su familia, acompañado de su nieta (un bebé), por una ciudad que lo desconcierta (cuyo nombre no se revela, pero que podría ser cualquier ciudad costera de Francia). Desde su piso de acogida el señor Linh se aventura a dar pequeños paseos con su nieta, que siempre duerme plácidamente protegida por los brazos de su abuelo; un día conoce en un parque al señor Bark con el que establa una espontánea amistad a pesar de las dificultades de comunicación entre ambos. La amistad entre ambos se forja a partir de encuentros regulares en el mismo banco del parque hasta que el señor Linh es trasladado por los servicios a una especie de hospicio del que no tiene autorización para abandonar. Su única preocupación entonces es no haberse podido despedir del señor Bark, por este motivo decide escaparse con su nieta y aventurse en una ciudad para él desconocida.

La novela está llena de tristezas y de desventuras, narradas en un presente que ayuda a dar ritmo a la acción, pero en ningún momento llega a emocionar como podría. El tema no da para una novela y podría ser un espléndido cuento, pues la descripción de las rutinas del anciano y de su nieta sólo consiguen lastrar de monotonía a la narración y le resta emoción. El narrador omnisciente se empeña una y otra vez en explicar sentimientos de manera innecesaria, resultado a veces una especie de sentimentalismo innecesario; quizás un mayor alejamiento y frialdad del narrador habría dado mayor profundidad a la novela pues ya el tema es dramático de por sí.

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Algo similar ocurre con La soledad de los número primos, una de las narraciones de mayor éxito de este año. De entrada la novela cuenta con varios ingredientes atractivos: un joven novelista italiano con una opera prima de éxito, dos personas perdidas de sí mismas que se encuentran, un amor que no termina de cuajar, una escritura que engancha… vamos ingrediente para una novela ¿pero qué es lo que falla? Pues algo similar a la novela anterior, a pesar de que la obra engancha y se lee de un tirón, te quedas con la sensación de qu no termina de profundizar en la historia y se queda en lo superficial: Alice y Mattia están marcados por dos epidodios de su niñez que les supone una barrera a la hora de las relaciones humanas; ambos son unos inadaptados hasta que se encuentran y hallan cierto complemento. Aquí llega el sentido del título, los números primos permanecen próximos sin llegar a tocarse nunca. La novela intenta retratar así la esencia de la soledad y el rechazo.

Los años de instituto fueron para ambos como una herida abierta, tan profunda que no creían que fuera a cicatrizar jamás. Los pasaron como de puntillas. rechazando él el mundo, sintiendose ella rechazada por el mundo, lo que a fin de cuentas acabó pareciéndoles lo mismo. Habían trabado una amistad precaria y asimétrica, hechas de largas ausencias y muchos silencios, como un ámbito puro y desierto, en el que podrían volver a respirar cuando se ahogaban entre las paredes del instituto.

El problema de la novela está, para mí, en su desarrollo: tras un inicio bastante bueno la novela va perdiendo intensidad y se va convirtiendo en algo previsible, cobrando de nuevo fuerza al final. Tras la soledad abre una vía a la esperanza. Tras cerrar el libro te quedas con una sensación extraña: tras una lectura voraz notas que algo queda incompleto, desdibujado; puede que sea demasiado exigente y que la enorme cantidad de lectores de esta novela me quite la razón (creo que es una buena novela para introducirse en la lectura porque se lee muy bien), pero en la diversidad está el gusto.





Novela negra a la siciliana

22 08 2009

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A pesar de mi gusto por la novela policiaca nunca había leído nada de Andrea Camilleri, así que El olor de la noche, que cayó en mis manos como un regalo, ha sido mi primera y placentera experiencia. ¿Por qué razón? Pues porque Camilleri, al igual que novelistas como Simenon (que aparece en la propia novela) o Vázquez Montalbán, va más allá de una novela policiaca de intriga, en gran parte gracias a la espléndida traza de los personajes (especialente del protagonista) y a la creación de un lugar imaginario pero lleno de vida: Vigàta, ciudad siciliana imaginaria  donde desarrolla las avenuras de Montalbano

El argumento es el siguiente: Gargano, una especie de rey Midas moderno que promete una espectacular rentabilidad de los fondos invertidos por sus ciente de Vigata, desaparece en extrañas circunstancias llevándose todo el dinero invertido. Para muchos ha sido obra de la mafia, quien también se vio perjudicada por la estafa, pero a Montalbano esta explicación está llena de sospechas, ahí se abre un camino para la investigación que no parará hasta esclarecer la verdad.

La novela posee una prosa ágil, a veces incluso poética, y una trama bien desarrollada, aunque,como dije antes,  éste no sólo es el punto fuerte de la novela, pues estamos ante una novela de personaje: Montalbano es el centro de la narración.  Un personaje que como Maigret o  Carvalho tiene  vida propia (así lo puso de manifiesto el mismo Camilleri en una de sus obra); con Carvalho comparte el gusto por la comida, no obstante Montalbano es más infantil en sus reacciones (una de sus mayores preocupaciones a lo largo de la novela es que ha estropeado un jersey de su novia). Detrás de una acción policiaca la novela, a través de la figura del comisario,  encierra una reflexión sobre la soledad, la madurez,  los miedos, el compromiso que la enriquecen sin dudas. No escapan referencias a la corrupción ni a la mafia, lo que la convierten en una novela actual y valiente.

El espacio merece comentario aparte: Vigàta es digna de ocupar un sitio entre los lugares imaginarios que pueblan la literatura (Oz, Vestusta, los lugares de Tolkien…). Es un lugar con vida propia, con el ritmo carcaterístico de las ciudades costeras italianas empapadas de mar y de olor a hierba. Un lugar para pederse sin duda y que será uno de los motivos para volver a encontrarme con Montalbano.





Amor perdido

20 08 2009

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¿Hacia dónde nos movemos cuando hemos agotado todos las posibilidades? ¿Qué podemos hacer cuando tenemos un espíritu apocado que nos impide afrontar con ánimo las adversidades? A estas preguntas intenta responder Ray Lóriga con su última novela Ya sólo habla de amor, donde nos presenta a Sebastián: un cuarentón recién divorciado que no acepta este revés y qué no termina de afrontarlo, pasando por la vida noqueado, como si una marea lo arrastrase.

No tenía, para empezar, grandes ambiciones mundanas, y había estado ya, aunque fuera de visita, en esos lugares que se suponen el vértice de la pirámide social, y si bien no es cierto que no es lo mismo ser el dueño de un castillo que el visitante, su posición de huésped le había permitido vercon claridad que no era precisamente en un castillo ni en un palacio donde encontraria el brillo que ahora le faltaba a su vida, con lo cual, su arribismo, que siempre lo tuvo, pues en cada luchador hay al fin y al cabo un arribista, se había devanecido ante el escaso placer que le habían sugerido ciertas condiciones de vida aparentemente mejores que las habituales. No había pues en Sebastián una aspiración clara por el dinero o el poder, ni siquiera por la fama, que la había conocido (y quién no en estos tiempos), ni por el éxito, que era una palabra tan engañosa que cuando la había tenido en su mano, a había devuelto sin dudar un instante y sin pedir nada a cambio.

El tema, que me pareció sugerente, se desarrolla en una novela muy bien escrita, en muchos momentos billantes. La trama se disuelve en favor de una instrospección del estado de ánimo del protagonista, así la novela resulta una especie de monólogo interior de Sebastián.

Si pudiera hablar de amor, no en general, sino del amor que le quemaba, diría sin duda cosas interesantes. Diría por ejemplo que esperar a ser querido por una mujer que no te quiere es uno de los placeres más grandes que este mundo puede regalarnos. Y que vencer la lógica de todas y cada una de las cosas, por amor, no conoce reflejo en el resto de las miserables victorias de lo cotidiano.

Lo cierto es que a pesar de un tema sugerente, una prosa densa y, a ratos, de calidad y un prometedor arranque, la novela se va desinflando sin remedio, lastrada por su falta de trama. Para mí el libro de Loriga va decayendo por los delirios de grandeza, pues a pesar de proponerse profundizar en el protagonista, a menudo pensé que son pensamientos sueltos del autor. La novela necesitaría un mayor distanciamiento y contención verbal, ya que las continuas reflexiones resultan repetitivas e incluso, aveces, pretenciosas.

A pesar de las elogiosas críticas que había leído de Loriga y que los sitúan entre los más prometedores escritores españoles del momento (“Loriga es la estrella del rock de las letras europeas” para el New York Times, según la cubierta del libro”) mi lectura no ha podido ser más decepcionante. De lo mejor, eso sí, la cita de Pavese que abre la novela: “El sentimentalismo no se corrige volviéndose cínico, sino volviéndose serio.”

Para quien desee contrastar mi opinión dejo el enlace a la web de la novela de la editorial Alfaguara y una entrevista al autor aparecida en el diario El Mundo.





De vuelta

13 08 2009

Las avenidas infinitas, los taxis amarillos, los edificios imposibles, las ardillas de los parques, los autobuses escolares, los rincones románticos, pedacitos del mundo, el olor del mar, la gente de ningún sitio y de todas partes, la ciudad siempre despierta, la tentación de las compras, el lujo y la miseria: todo está Nueva York. Tenía ganas de estar y no me ha defraudado, a pesar de la gente ( o quizás por la gente) y del tiempo desapacible; a Nueva York la reconoces desde que la avistas desde el avión con esa verticalidad tan cinamatografica. En Nueva York ya has estado porque estás hasrto de verla en el cine y en televisión. Todo el tiempo es poco y cualquier excusa sería buena para volver de nuevo, pues es uno de esos sitios donde se es feliz.

En el álbum he puesto varias fotografías del viaje. Espero que os gusten.

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